
El exministro de Gobierno, Arturo Murillo, arribó la madrugada del 4 de septiembre de 2025 al Aeropuerto Internacional Viru Viru en Santa Cruz tras ser deportado desde Estados Unidos, país en el que cumplió una condena de cinco años y diez meses por lavado de dinero vinculado a contratos irregulares de equipos antidisturbios. Bajo estrictas medidas de seguridad, permanece en celdas policiales de la terminal aérea, a la espera de su traslado programado para las 11:00 rumbo a la ciudad de La Paz, donde deberá enfrentar a la justicia boliviana.
Murillo ya cuenta con dos sentencias ejecutoriadas en Bolivia: ocho años de prisión por el sobreprecio en la compra de gases lacrimógenos y cinco años y cuatro meses por el ingreso irregular de armamento desde Ecuador. Además, está señalado en seis juicios activos, que incluyen procesos por corrupción, incumplimiento de deberes y responsabilidades en las masacres de Senkata y Sacaba, hechos ocurridos durante el gobierno transitorio de Jeanine Áñez.
Al momento de su llegada, el exministro cochabambino presentó problemas de salud relacionados con hipertensión arterial, por lo que fue sometido a evaluaciones médicas en instalaciones del aeropuerto antes de su traslado definitivo a La Paz.
Una vez en la sede de Gobierno, Murillo será puesto a disposición de la Fiscalía y los tribunales competentes, donde la justicia definirá su situación jurídica respecto al cumplimiento de las condenas y a los procesos pendientes en su contra. Con este retorno, inicia una nueva etapa judicial en Bolivia, marcada por la vigilancia internacional y la expectativa ciudadana en torno a la resolución de los casos que pesan sobre su figura.


