El presidente de EEUU, Donald Trump, firmó ayer una orden que instruye al Pentágono habilitar 30 mil camas en la base naval de Guantánamo (Cuba) para detener a inmigrantes indocumentados.

“Tendremos 30 mil camas en Guantánamo para detener a los peores inmigrantes ilegales criminales que son una amenaza para el pueblo estadounidense”, aseguró Trump en unas declaraciones en la Casa Blanca, con ocasión de la firma de una ley contra migrantes con delitos menores.
“Algunos son tan peligrosos que ni siquiera confiamos en sus países de origen para que se los queden, porque no queremos que regresen. Así que los enviaremos a Guantánamo”, dijo Trump.
“Es un lugar duro. Es un lugar del que es difícil salir”, añadió.
El Pentágono opera en la base de Guantánamo un centro de detención para inmigrantes, el cual administra de manera independiente a la prisión destinada a sospechosos de terrorismo.
Los migrantes que llegan a la base de Guantánamo son aquellos que las autoridades de EEUU interceptan en el mar cuando intentan alcanzar las costas de ese país, principalmente procedentes de Cuba y Haití.
La base funciona en un vacío jurídico donde no se aplican las mismas garantías legales en materia migratoria que rigen en territorio continental estadounidense.
La situación en las instalaciones migratorias de Guantánamo ha sido históricamente opaca, con poca información pública sobre lo que ocurre allí.
Latinos tienen miedo en la ciudad de Chicago
En Chicago, una de las urbes con alta presencia de migrantes indocumentados que tienen políticas locales amigables, “la gente tiene miedo. Y se ve que hay menos actividad económica y presencia en las calles. Si llegan (las redadas del gobierno) no hay mucho que el alcalde pueda hacer para evitarlas”, declaró a la BBC el sociólogo Ernesto Castañeda, director del Laboratorio de Inmigración y el Centro de Estudios Latinoamericanos de American University en Washington DC.
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