CIENCIA Y TECNOLOGÍA

El misterioso origen de las papas sale a la luz: el hallazgo que asombra a la ciencia

 ¿Tomate a papa? Resulta que podemos agradecerle al tomate por la querida papa. Un estudio reciente publicado en Cell rastreó el origen genético de las papas modernas. Los resultados muestran que un cruce entre un antiguo pariente del tomate y otra planta antigua, hace entre ocho y nueve millones de años, dio origen a la primera papa.  Esta fusión de plantas resultó en una combinación genética que dio origen a un tubérculo grueso y almidonado: el nacimiento de la icónica papa que todos conocen y aman. Cómo los investigadores rastrearon el linaje de la papa Más que un ingrediente delicioso en nuestras comidas favoritas, las papas son el tercer cultivo básico más importante del mundo. Pueden crecer plantando parte de un tubérculo en la tierra, que se transforma en otra planta: un clon de la primera que puede acumular mutaciones perjudiciales con el tiempo. La papa, tal como la conocemos hoy, contiene muchas mutaciones que pueden hacer que la planta sea más frágil. “Nos gustaría eliminarlas”, afirma Sanwen Huang, biólogo genómico del Instituto de Genómica Agrícola de Shenzhen (China), quien participó en el estudio. Su misión es desarrollar una nueva papa híbrida, con menos mutaciones perjudiciales y que además pueda cultivarse a partir de semillas, a diferencia de las papas modernas, que no pueden. Si se cultivaran más papas a partir de semillas, los científicos podrían eliminar las mutaciones perjudiciales, así como los peligros de enfermedades a las que son propensos los clones. Después de todo, nadie quiere otra hambruna irlandesa de la papa. Las papas pertenecen al género Solanum, el mismo género responsable de los tomates, las berenjenas y los pimientos, por nombrar algunos. Es “uno de los géneros de plantas con flores que cuenta con más de 1000 especies”, explica Sandra Knapp, taxónoma vegetal del Museo de Historia Natural de Londres (Inglatera), quien participó en el estudio. A Knapp le interesa descubrir las relaciones entre las plantas del género, así que colaboró ​​con Huang. “A él le interesan las papas. A nosotros nos interesa la Solanum”, afirma Knapp y agrega: “Nos dimos cuenta de que había algo interesante aquí”. Utilizando secuencias genómicas completas, Knapp y sus colegas construyeron un árbol genealógico con seis especies de papa y lo compararon con otras 21 especies de Solanum. También compararon otros 128 genomas para determinar la similitud entre las especies de papa y las demás. Demostraron que las papas están emparentadas tanto con el grupo del tomate como con otro grupo de plantas llamado Etuberosum. “Es un linaje muy pequeño, de solo tres especies”, afirma Knapp.  Por encima del suelo, los Etuberosum se parecen a las papas, pero a diferencia de las papas modernas, los Etuberosum y los tomates antiguos y modernos no pueden producir tubérculos. Pero cuando ese antiguo tomate y un Etuberosum se cruzaron hace tantos años, se formó un grupo híbrido llamado “Petota”. Este nuevo grupo dio paso al tubérculo.  La ciencia de las papas Pero si el tomate ancestral y el Etuberosum no podían producir tubérculos sabrosos, ¿por qué sí podía el Petota? Los científicos descubrieron que el nuevo grupo heredó una mezcla de genes de los dos grupos de plantas ancestrales que producían una papa robusta. Por ejemplo, el tomate donó SP6A, un gen que activa la tuberización (sí, ese es el término técnico). Mientras tanto, el Etuberosum aportó IT1, que controla el crecimiento de los tubérculos. Esta mezcla genética llegó en el momento justo. El grupo de plantas del tomate generalmente prefiere condiciones cálidas y secas, señala Knapp, mientras que el Etuberosum prefiere el frío y la humedad. Pero hace unos 10 millones de años, la cordillera de los Andes comenzó a elevarse en la costa occidental de Sudamérica. Las nuevas alturas ofrecían condiciones frías, pero también secas. Los tubérculos de Petota, que almacenan energía, “permitieron que estas nuevas plantas se expandieran a estos nuevos entornos en los altos Andes”, explica Knapp. El futuro de las papas Muchas veces, la hibridación no tiene un buen resultado, señala James Mallet, biólogo evolutivo de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), que no participó en la investigación. “No es bueno desordenar los genes de esa manera”, explica. Pero “de vez en cuando se obtienen combinaciones extrañas de genes que no podrían haber evolucionado dentro de cada linaje; es como si se estuvieran volviendo a jugar a los dados”. Esas nuevas combinaciones podrían marcar una gran diferencia si hay nuevos hábitats que colonizar, lo que posiblemente permitiría el surgimiento de nuevas especies. Y así lo hicieron. Hoy en día, existen 107 especies de papa silvestre. Ole Seehausen, ecólogo evolutivo de la Universidad de Berna (Suiza), comenta que este estudio representa la primera vez que se demuestra una invención evolutiva clave, el tubérculo, producida por la hibridación de dos especies. Señala que esos mismos tubérculos podrían haber contribuido al éxito de las papas tras ese cambio de paradigma genético. Reproducirse únicamente por tubérculo tiene sus desventajas en cuanto a enfermedades. Pero también significa que la nueva Petota no necesitó reproducirse inmediatamente para transmitir su nueva maraña genética. La capacidad de clonarse “permite que linajes híbridos que realmente no pueden reproducirse sexualmente sobrevivan”, señala, hasta que puedan recuperar la fertilidad.  Huang espera utilizar los nuevos conocimientos sobre la ruta del tomate a la papa para crear plantas de papa más sanas. Podría usar la tomatera como plataforma para nuevos genes y reintroducirlos en la papa, asegura, “ya que el tomate está prácticamente libre de mutaciones perjudiciales”. Al final, espera crear semillas de papa: una hibridación impulsada por el ser humano que ayude a las papas fritas a eliminar sus mutaciones dañinas.

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“Boquitas pintadas”, el clásico de Manuel Puig que conmovió en redes gracias a un gesto entrañable

 Un libro, una dedicatoria y un señalador tejido a mano han generado una ola de emociones en la red social X. Laura Espi, usuaria de la plataforma, compartió la historia de cómo la abuela de su pareja le regaló por su cumpleaños un ejemplar de Boquitas pintadas, la célebre novela de Manuel Puig, acompañado de una nota manuscrita. El gesto, cargado de simbolismo y afecto, no solo conmovió a la joven, sino que también atrajo la atención de miles de internautas: en menos de 12 horas, la publicación superó los 43.000 ‘me gusta’ y se acercó al millón de visualizaciones. La dedicatoria, escrita a mano por la abuela, decía: “Laura, ¡muchas felicidades! Deseo que disfrutes de este libro, como lo hice yo cuando tenía más o menos tu edad. Te abrazo con mi corazón, preciosa”, junto a un dibujo de una flor. Para Laura Espi, este mensaje simbolizó la profundidad del vínculo que ha forjado con la abuela de su pareja a través de la literatura. En su publicación, la joven expresó: “La abuela de mi novio—con quien tengo una gran conexión gracias a la literatura— me regaló hoy, por mi cumpleaños que fue hace dos semanas, un ejemplar de este libro tan especial para ella—y un marcapáginas que me hizo de ganchillo—. ¿Lo habéis leído?”. La elección de Boquitas pintadas como obsequio añade una dimensión especial al gesto. Considerada un clásico de la literatura argentina, la novela narra la historia de Juan Carlos Etchepare, un donjuán que, tras ser diagnosticado con tuberculosis, debe permanecer internado. En ese contexto, Manuel Puig explora las relaciones humanas y el valor de los lazos afectivos frente a los vínculos marcados por el deseo. La repercusión de la publicación de Laura Espi se reflejó en la avalancha de respuestas que recibió en X. Entre los comentarios destacados, la usuaria @milagaguirre escribió: “Dios, ojalá te cases con su nieto, porque si no nos van a romper el corazón a medio país”. Ante la cantidad de mensajes, Laura Espi aclaró que mantiene una relación de seis años con su pareja, iniciada en la adolescencia, y manifestó su deseo de que continúe. Otras voces en la red social subrayaron el valor simbólico de regalar un libro. La usuaria @Daniazult comentó: “Qué belleza, siempre he pensado que las personas que te regalan un libro que para ellos ha sido importante es como un pedacito de su alma, un pedacito de ellos en ese momento. Y muchas felicidades”.

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Por qué los los gatos comen plantas: un estudio encontró pistas

Los gatos generalmente se alimentan de comida de origen animal. En los hogares, consumen alimento balanceado. Pero cada tanto comen plantas y estaba en debate cuál es el motivo. Tras hacer una investigación, tres científicas de los Estados Unidos postulan ahora que los gatos realizan ese comportamiento para poder expulsar las bolas de pelo, que se conocen científicamente como “tricobezoares”. Se trata de las acumulaciones del pelo suelto que los gatos se tragan al lamerse para acicalarse y pueden formarse en el estómago o en el intestino. Las científicas son Nicole Hughes, Kara Bensel y Megan Rudock Bowman, de la Universidad de High Point en Carolina del Norte, quienes publicaron su estudio en la revista especializada Journal of Veterinary Behavior. Detectaron que las plantas ingeridas tienen superficies rugosas y espinas diminutas, que favorecerían el arrastre del pelo acumulado en el aparato digestivo. Por qué los gatos comen plantas La razón por la cual los gatos buscan y mastican plantas generó debates por años entre investigadores y veterinarios. Una creencia generalizada era que el comportamiento estaba relacionado con la expulsión de parásitos. Algunas personas sospechaban que lo hacían para expulsar bolas de pelo. Aunque se conocían anécdotas, “hasta el momento, no existía prueba que respaldara esta teoría”, confirmó la doctora Hughes en diálogo con la revista Science. Por eso, el objetivo principal fue aclarar si el consumo ocasional de plantas tiene una función real, más allá de lo instintivo, en la prevención de molestias por acumulación de pelo en gatos. Así estudiaron el hábito de comer plantas Las investigadoras recolectaron seis bolas de pelo de gatos domésticos. Algunas eran de los propios animales de la investigadora principal. Luego, las recubrieron en oro, un proceso necesario para analizarlas con un microscopio electrónico de barrido, el aparato que muestra detalles minúsculos invisibles al ojo humano. Las imágenes obtenidas revelaron que las bolas de pelo contenían fragmentos de plantas, los cuales presentaban bordes dentados y tricomas. “Las imágenes tomadas con el microscopio mostraron cabellos enredados en las protuberancias y espinas de las plantas”, indicaron en el estudio. Para saber exactamente qué plantas usaban los gatos, la genetista Rudock Bowman aplicó técnicas de ADN. Detectaron pastos robustos y plantas de jardín doméstico. Se sumó una comparación con otros animales, como perros, para identificar si compartían este comportamiento. Pero las diferencias resultaron notables, ya que los perros comen pasto por otros motivos. En las evaluaciones, los investigadores confirmaron que la frecuencia con la que los gatos comen plantas varía según el acceso y la época del año. El estudio dejó en claro que los gatos solo buscan plantas de forma ocasional, y no en su rutina diaria. Resultados, límites y preguntas abiertas Entre los hallazgos centrales, los gatos consumen plantas rugosas. Según las investigadoras, este tipo de vegetales podría ayudar a que junten los pelos ingeridos. Pero vale aclarar que el estudio no probó específicamente que los gatos seleccionen esas plantas de manera intencional. Hughes aseguró que “los tricobezoares analizados solo contenían pelos y fragmentos de plantas, sin restos de parásitos”. Este resultado va en contra de la teoría de que los gatos comen vegetales para eliminar parásitos internos. El estudio demostró que los parásitos intestinales, como las tenias, alcanzan tamaños hasta sesenta veces mayores que los tricomas vegetales, de modo que las plantas no tienen impacto sobre estos organismos. Las investigadoras resaltaron que esta función física justifica por qué los gatos eligen con cuidado los vegetales. Sin embargo, la limitada cantidad de bolas de pelo estudiadas (solo seis) figura entre las principales limitaciones del trabajo. Tampoco se pudo determinar si el consumo repetido produce efectos en otros órganos o genera daños a largo plazo. Sin haber participado en el trabajo, Benjamin Hart, profesor de la Universidad de California, Davis, objetó los resultados. Remarcó que “los perros y otros animales que no sufren bolas de pelo también comen pasto”. Las especialistas recomendaron observar con atención el comportamiento alimenticio de los gatos y consultar siempre a un veterinario antes de modificar su dieta. El hallazgo indica que las plantas cumplen una función mecánica, no nutritiva, lo que cambia la manera en que muchas personas abordan los hábitos de sus gatos.

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“Los millonarios de Silicon Valley tienen propuestas mesiánicas, pero no dejan de ser negocios que benefician solo al 1% de la humanidad”

Hoy vivimos el futuro que los magnates de Silicon Valley vieron en Terminator, Alien o Robocop”. Así es como el escritor y filósofo argentino Michel Nieva describe el mundo en el que Mark Zuckerberg, Elon Musk, Jeff Bezos y otros tech bros multimillonarios se han apoderado de las fantasías de la ciencia ficción para ponerlas al servicio de sus mega corporaciones capitalistas. Esa es la tesis de Nieva en su ensayo Ciencia ficción capitalista: Cómo los multimillonarios nos salvarán del fin del mundo (Anagrama, 2024). En su libro, Nieva explora cómo estos magnates se apoderan de “ideas mesiánicas” como colonizar Marte, hacer minería de bitcoins en el espacio, desarrollar una inteligencia artificial que automatice todo el trabajo humano o incluso lograr la inmortalidad. Bajo esa lógica, la ciencia ficción termina convertida en la “fase superior del capitalismo”, según escribe en su ensayo.

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Encuentran posibles señales de vida pasada en Marte en rocas con “manchas de leopardo”

Unas inusuales rocas descubiertas en Marte contienen la evidencia más convincente hasta la fecha de posible vida pasada en el planeta rojo. Las lutolitas -o rocas sedimentarias- halladas en el lecho polvoriento de un río por el vehículo explorador Perseverance de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) están salpicadas unas intrigantes marcas cuya forma el equipo describió como “manchas de leopardo” y “semillas de amapola”. Los científicos creen que estas formaciones contienen minerales producidos por reacciones químicas que podrían estar asociadas con antiguos microbios. Es posible que los minerales se produjeran mediante procesos geológicos naturales, pero en una conferencia de prensa la NASA afirmó que estas formaciones podrían ser los signos más claros de vida que se han encontrado en el planeta. Los hallazgos son lo suficientemente significativos como para cumplir con los criterios de la NASA para lo que denomina “posibles biofirmas”. Esto significa que justifican una mayor investigación para determinar su origen biológico. “No habíamos tenido algo así antes, y ese creo que es el gran logro”, declaró el profesor Sanjeev Gupta, científico planetario del Imperial College de Londres y uno de los autores del estudio, publicado en la revista Nature. “Encontramos características en las rocas que, si se vieran en la Tierra, podrían explicarse por la biología, por procesos microbianos. Así que no decimos que hayamos encontrado vida, sino que realmente nos da un motivo para investigar”. “Es como ver los restos de un fósil. Quizás eran restos de comida, quizás esa comida fue excretada y eso es lo que estamos viendo aquí”, dijo en la conferencia de prensa la doctora Nicola Fox, Administradora Asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA.

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Hallazgo en Marte: rocas podrían contener señales de vida antigua, según la NASA

Rocas halladas en la superficie de Marte ofrecen una de las evidencias más alentadoras hasta la fecha de la existencia de vida antigua en ese planeta vecino de la Tierra, anunciaron ayer científicos de la NASA. El explorador robótico Perseverance recogió en julio de 2024 la muestra llamada “Cañón Zafiro” en lo que se cree es un antiguo lecho de lago. Manchas de las rocas, con forma de semillas de amapola (oscuras y diminutas) y piel de leopardo (oscuras de tamaño milimétrico con un borde circular), apuntaron a posibles reacciones químicas que despertaron el interés de los investigadores. Ambas están intercaladas entre capas blancas de sulfato de calcio, un mineral que típicamente se forma en presencia de agua. Si las características fueran resultado de la actividad microbiana que creó minerales, como ocurre en la Tierra, esto podría indicar la existencia de vida en Marte. Aunque es demasiado pronto para poder afirmarlo definitivamente, los hallazgos, detallados en una investigación publicada en la revista Nature, son muy prometedores, según los científicos. “Son como restos fósiles, restos de una comida, y quizás esa comida haya sido excretada por un microbio. Y eso es lo que observamos en esta muestra”, declaró a periodistas Nicky Fox, administrador de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA. Cuando este tipo de características minerales y texturizadas se forman en los sedimentos de la Tierra, suelen ser producto de reacciones entre el lodo y la materia orgánica, explicó el autor principal del estudio, Joel Hurowitz, lo que podría ser una señal de vida. En concreto, los instrumentos de Perserverance identificaron los minerales vivianita y greigita. En la Tierra, la vivianita se encuentra a menudo en sedimentos, turberas (humedales) y alrededor de materia orgánica en descomposición. Algunas formas de vida microbiana en la Tierra pueden producir greigita. “Sin embargo, existen formas no biológicas de producir estas características que no podemos descartar por completo basándonos en los datos recopilados”, añadió Hurowitz.

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Caballos de código genético: el escándalo CRISPR sacude al polo argentino y reaviva el debate sobre la biotecnología animal

Argentina, 11 de septiembre 2025 (ATB Digital).-Cuando la tradición y la ciencia chocan, los campos de juego se transforman en escenarios de dilemas éticos. En la llanura pampeana, donde los caballos de élite son criados como obras de arte vivas, una nueva generación de animales amenaza con romper la armonía entre sangre y selección.  Son los descendientes de Polo Pureza, un caballo campeón, ahora replicado y reconfigurado genéticamente para superar los límites de su musculatura natural. Su secreto yace en una pequeña pero significativa alteración en el gen de la miostatina, encargada de regular el crecimiento muscular. El objetivo: que estos nuevos ejemplares —idénticos al original, pero biológicamente optimizados— galopen con una velocidad sin precedentes. La técnica empleada para crear estos caballos no es menos revolucionaria. Científicos de Kheiron Biotech, una organización sin fines de lucro con sede en Buenos Aires, aplicaron la tecnología CRISPR–Cas9 sobre fibroblastos fetales —células del tejido conectivo— para diseñar embriones editados genéticamente, los cuales luego fueron implantados en yeguas receptoras. Diez meses después, nacieron cinco potros que encarnan un hito científico… y una tormenta cultural. Críticas La reacción de los círculos ecuestres no han tardado en llegar. La Asociación Argentina de Polo prohibió formalmente su uso en competencias, una decisión que sigue la línea de entidades internacionales como la Federación Ecuestre Internacional, que vetó las modificaciones genéticas en 2019.  Para muchos criadores, la edición genética no solo amenaza con desdibujar los límites de la competencia justa, sino que desafía la tradición centenaria del cruce selectivo: un arte basado en la intuición, el linaje y la observación paciente de generaciones.  Pero fuera del ámbito deportivo, las voces son menos conservadoras. Algunos científicos ven en estos caballos algo más que un experimento deportivo: una validación técnica. “Demuestra que CRISPR funciona en equinos y que podemos modificar rasgos deseables con precisión”, afirma Molly McCue, investigadora veterinaria de la Universidad de Minnesota. Para ella, la genética no anula la tradición, sino que la complementa: “La crianza es tanto un arte como una ciencia”. Más allá del ámbito equino Este episodio argentino es solo una parte de un escenario mucho más amplio. En el mundo de la agricultura, los animales CRISPR han dejado de ser promesas experimentales para convertirse en realidad comercial. En Estados Unidos, la empresa Acceligen lidera este campo con iniciativas como las vacas PRLR-SLICK, cuyo pelo corto y brillante las hace más resistentes al calor, un rasgo crucial en tiempos de cambio climático. La FDA ya ha aprobado su consumo, considerándolas de bajo riesgo sanitario. India, por su parte, ha seguido un camino paralelo. Allí, investigadores han modificado también el gen de la miostatina en ovejas, no para la velocidad, sino para aumentar la masa muscular con fines cárnicos. El patrón se repite: un mismo conocimiento, distintas aplicaciones. Otro frente donde CRISPR está dejando huella es en la salud animal. Genus, una firma del Reino Unido, ha desarrollado cerdos resistentes al PRRS, un virus que causa enormes pérdidas en la industria porcina. La edición afecta al gen CD163, y los animales resultantes —ya aprobados en Estados Unidos— podrían llegar al mercado en 2026.  Más allá del rendimiento, también se exploran ediciones con implicancias médicas: los cerdos GalSafe, desarrollados por Revivicor, poseen carne hipoalergénica gracias a la eliminación del gen GGTA1, responsable de producir una molécula de azúcar que genera reacciones en personas alérgicas a la carne roja. La misma edición podría ser clave para futuras xenotransplantes de órganos porcinos a humanos.

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La NASA capta el nacimiento de una isla en Alaska tras décadas de deshielo

Durante milenios, las masas de hielo del sur de Alaska han esculpido lentamente el paisaje, tallando valles, levantando muros de hielo y enterrando montañas enteras. En 2025, este proceso milenario ha dado paso a un momento tan simbólico como científico: el surgimiento de una nueva isla en el corazón del lago Alsek.  Se trata de Prow Knob, una pequeña montaña que, hasta hace muy poco, permanecía abrazada por el glaciar Alsek, pero que ahora emerge rodeada completamente de agua. Las imágenes obtenidas por los satélites Landsat 5 y Landsat 9 revelan la transformación paulatina de esta región desde 1984 hasta hoy. El retroceso del hielo no solo ha liberado a Prow Knob, sino que también ha provocado una expansión notable de los lagos proglaciares cercanos. De hecho, el lago Alsek ha pasado de cubrir 45 kilómetros cuadrados a más de 75 en solo cuatro décadas. Este fenómeno no es aislado. En las llanuras costeras del sureste de Alaska, el hielo cede terreno a una velocidad alarmante. El agua líquida va conquistando lo que antes eran campos de hielo impasables. Según el glaciólogo Mauri Pelto, del Nichols College, el Alsek ha retrocedido más de cinco kilómetros desde 1984. Este deshielo acelerado no solo reconfigura el paisaje: también debilita al propio glaciar, haciéndolo más vulnerable a desprendimientos y colapsos. La historia de Prow Knob La evolución de Prow Knob está cargada de simbolismo. En la primera mitad del siglo XX, la montaña era apenas visible, atrapada entre brazos de hielo. En 1960, el fallecido glaciólogo Austin Post sobrevoló la región y quedó impresionado por su silueta, que le recordó la proa de un barco; de ahí su nombre. Aún en 1984, parte de su perímetro había comenzado a convertirse en costa, pero el hielo seguía abrazándola con firmeza. En los años siguientes, el glaciar comenzó a perder contacto con sus afluentes al norte y al sur, lo que aceleró su decadencia. Para 1999, el hielo ya se había separado de una estrecha isla próxima, exponiendo su frente a nuevas fracturas. Finalmente, entre el 13 de julio y el 6 de agosto de 2025, las imágenes satelitales confirmaron lo que los científicos llevaban décadas esperando: la montaña quedó completamente rodeada por el lago, transformándose oficialmente en isla. Más allá de la anécdota El evento supera lo anecdótico. Se trata de un indicador geográfico del ritmo al que los glaciares están cediendo. Los lagos Harlequin y Grand Plateau, también alimentados por glaciares en retirada, han duplicado su tamaño desde 1984. El patrón es claro y sostenido, y plantea interrogantes sobre el futuro del hielo en Alaska y sus consecuencias para el ecosistema y el nivel del mar. Más allá de la ciencia, hay algo poético en esta escena: una montaña que ha estado medio enterrada durante siglos, liberada finalmente por el deshielo. Prow Knob no es una creación nueva en sí misma, sino una revelación. Una isla que siempre estuvo allí, oculta, como esperando su momento para emerger. Y ahora, gracias a los ojos celestes de los satélites, somos testigos de su renacer.

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Hallazgo científico: por qué estas tarántulas desarrollaron genitales enormes para sobrevivir

Cuando los científicos descubren una nueva especie, suelen darle un nombre basado en la característica más notable de la criatura. Entonces, ¿por qué un grupo de científicos ha bautizado recientemente a un género de tarántulas recién descubierto con el nombre de sátiros, los famosos hombres mitad cabra y mitad humano de la mitología griega? Al igual que los sátiros, la nueva especie tiene miembros enormes que eclipsan a los de todas las demás tarántulas, explican los científicos en un estudio publicado en julio de 2025 en la revista ZooKeys. Las hembras de este género son extremadamente agresivas, por lo que los científicos especulan que los machos desarrollaron genitales gigantescos para mantener una distancia más segura durante el apareamiento. Se descubren nuevas especies con bastante frecuencia, pero encontrar arañas de gran tamaño con un comportamiento tan audaz y características tan singulares no es algo que ocurra todos los días”, dice Alireza Zamani, aracnólogo de la Universidad de Turku (Finlandia) y coautor del nuevo hallazgo. “Hay muchas cosas que desconocemos sobre nuestro planeta”. Los palpos de las tarántulas El año pasado, Zamani estaba revisando antiguos registros de avistamientos de tarántulas cuando notó algo extraño. Los registros científicos, la plataforma de ciencia ciudadana iNaturalist e incluso las redes sociales estaban repletos de informes sobre tarántulas con órganos sexuales enormes en la península arábiga y el Cuerno de África. Las tarántulas, como todas las arañas, no tienen pene, sino palpos. Situados cerca de la boca de la araña, los palpos son apéndices similares a patas que se utilizan para todo, desde el apareamiento hasta la alimentación.  Los machos tienen unas estructuras en los palpos conocidas como bulbos palpares. Los bulbos tienen el aspecto de guantes de boxeo y funcionan como jeringas. Cuando llega el momento de aparearse, los machos depositan el esperma en una de sus telas y luego lo transfieren a sus bulbos palpares. Una vez que tienen a una hembra en sus garras, insertan uno de sus palpos en la abertura genital de la hembra y depositan su esperma. Aunque el tamaño de los palpos varía según la especie, los palpos que Zamani observó eran diferentes a todos los que había visto antes. Se puso en contacto con investigadores de África y Oriente Medio y, finalmente, consiguió ocho especímenes conservados, con sus impresionantes palpos intactos, así como fotos y videos de ellos en su hábitat natural. Al estudiar su estructura y su ADN, Zamani y sus colegas pudieron determinar que estas tarántulas no solo pertenecían a cuatro nuevas especies, sino que también formaban parte de un género completamente nuevo. Bautizaron este nuevo género con el nombre de Satyrex, que es una combinación de Satyr y la palabra latina rēx, que significa rey. Todas las arañas de este género viven bajo tierra y son “muy defensivas y muy agresivas”, describe Zamani. La más agresiva del grupo es la Satyrex ferox. Esta araña, que es la más grande del género, tiene palpos que pueden alcanzar los cinco centímetros (casi dos pulgadas), lo que las hace casi tan largas como sus patas más largas. Su nombre proviene de la palabra latina que significa “feroz”. Según Zamani, esta araña adopta una postura defensiva ante la más mínima perturbación, levantando sus patas delanteras y frotándolas entre sí para producir un silbido.

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¿Las plantas sienten dolor? Descubre lo que dice la ciencia al respecto

¿Quién no ha pensado alguna vez, después de arrancar una flor, algo como: “¿Estaré dañando esta planta?”. O al recoger una fruta del árbol, podar, cosechar verduras… ¿Tiene el mundo vegetal la sensibilidad suficiente para sentir dolor? ¿O algún otro tipo de sensación similar, como la que sienten los animales?  Estas y otras preguntas se las han planteado científicos de diferentes áreas durante muchos años y, ahora, National Geographic presenta las respuestas que existen hasta el momento sobre la sensibilidad de las plantas.  Las plantas sienten dolor? Aunque puedan parecer pasivas, las plantas tienen sus propios sistemas sensoriales complejos, diseñados para responder a peligros u otros cambios en su entorno, según estudios realizados por la Universidad de Melbourne, en Australia. Sin embargo, los sistemas sensoriales de las plantas son muy diferentes a los que se encuentran en los animales. Según la Enciclopedia Britannica (plataforma de conocimiento del Reino Unido), como las plantas no tienen receptores del dolor, nervios ni cerebro, no sienten de la misma manera que los seres humanos entendemos este acto.  “Arrancar una zanahoria de la tierra o podar un seto no es una forma de ‘tortura botánica’, y puedes morder una manzana sin preocuparte por si le duele, porque no siente nada”, asegura la fuente británica. Sin embargo, muchas plantas pueden tener percepciones, sensaciones y comunicar estímulos físicos o daños de formas más sofisticadas de lo que se pensaba anteriormente.  Existen varios estudios que han demostrado y observado las sensaciones de diferentes plantas, como sus reacciones de protección, resistencia e incluso estrés, tal y como explican algunos artículos científicos de la Universidad de Melbourne, en Australia, y de la Universidad de Lund, en Suecia. ¿Cómo funciona la sensibilidad de las plantas? La comunidad científica apenas está empezando a reconocer las capacidades avanzadas de la sensibilidad de las plantas, y ya se sabe que estas experimentan una variedad de sensaciones. Pueden cerrar o abrir sus hojas o flores para evitar un ataque o esperar la lluvia, por ejemplo, detalla Britannica.  La fuente inglesa afirma además que algunas plantas tienen habilidades sensoriales evidentes, como la dionea atrapamoscas (Dionaea muscipula) y sus increíbles trampas que pueden cerrarse en aproximadamente medio segundo para capturar presas (normalmente insectos). Del mismo modo, la planta dormilona o mimosa sensitiva (Mimosa pudica) cierra rápidamente sus hojas en respuesta al tacto, una adaptación que puede servir para ahuyentar a los posibles animales herbívoros. Según el Dr. Kim Johnson, investigador de la Facultad de Biociencias de la Universidad de Melbourne, que estudia el mundo de los sentidos de las plantas, “estas están constantemente sometidas a estrés ambiental. Es posible observar cómo las plantas responden a este estrés físico, ya que cambian de forma”. “Por lo tanto, si una planta se ve constantemente azotada por fuertes vientos, cambia de forma para resistir mejor el viento; si las raíces encuentran una roca, crecen a su alrededor, ya que las plantas perciben lo que las rodea”, afirma Johnson.  La clave de la sensibilidad de las plantas es su “piel”. La epidermis de una planta funciona de la misma manera que la de la mayoría de los animales, ya que protege la estructura interna y ayuda a prevenir la pérdida de agua. Pero también es el lugar ideal para tener sentidos que captan las tensiones ambientales, explica el investigador australiano. Las plantas sienten estrés

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