Desde hace un par de años, Bolivia viene sintiendo con fuerza los efectos de la crisis económica, traducida en la escasez de dólares, una inflación galopante que encarece la canasta básica y la devaluación de la moneda nacional. Lo que ha generado un escenario propicio para el contrabando “a la inversa”, es decir, sacar la producción nacional hacia países vecinos como Argentina, Perú, Chile y Brasil, que ven baratos los productos locales.



